Preparar las escuelas para seguir educando
Toda niña, niño y adolescente tiene derecho a seguir aprendiendo, incluso cuando una emergencia altera la vida de su comunidad. Preparar a las escuelas antes de que ocurra un evento adverso es fundamental para proteger la continuidad educativa, reducir riesgos y generar condiciones para una respuesta oportuna y segura.
Desde Save the Children, a través del proyecto Horizontes Seguros, financiado por la Union Europea, se promovió el fortalecimiento de capacidades de las comunidades educativas para anticipar riesgos, organizarse y responder de manera oportuna. La elaboración y actualización de planes de contingencias escolar, la identificación de riesgos, la definición de rutas de actuación y la realización de simulacros permiten que docentes, estudiantes y familias sepan cómo actuar, fortaleciendo así la continuidad educativa, la protección y la resiliencia del sistema educativo en su conjunto.
Esto es especialmente importante porque las emergencias pueden incrementar los riesgos de violencia y otras situaciones que afectan a niñas, niños y adolescentes. Fortalecer capacidades de autoprotección, cuidado colectivo e identificación de situaciones de riesgo contribuye a generar entornos educativos más seguros y mecanismos claros de actuación.
La experiencia también muestra que una escuela preparada no se construye únicamente desde las aulas. Requiere la participación de estudiantes, docentes, familias, autoridades educativas, gobiernos municipales y actores con enfoques de protección y género. En este proceso, las y los estudiantes y la comunidad educativa tienen un papel fundamental: conocer los riesgos, participar en la preparación y desarrollar capacidades de autoprotección y cuidado colectivo.
En los municipios de Achacachi (La Paz) y Padcaya (Tarija), el trabajo articulado con las unidades educativas, gobiernos municipales, departamentales e instituciones aliadas ha permitido fortalecer conocimientos y prácticas vinculadas con la gestión de riesgo, la protección y la continuidad educativa. Los simulacros y procesos de capacitación se convierten así en oportunidades para aprender haciendo y para transformar la preparación en una práctica cotidiana.
Este trabajo se complementa con acciones de incidencia junto al Ministerio de Educación y la Mesa de Educación en Emergencias, respaldando la promoción de posicionar la preparación escolar y la continuidad educativa como una prioridad dentro de la política pública.
La Educación en Emergencias nos invita a mirar más allá de la respuesta inmediata. Preparar a las escuelas significa fortalecer comunidades educativas capaces de anticiparse, protegerse y seguir aprendiendo. El desafío es que estas capacidades puedan sostenerse, replicarse y contribuir progresivamente a fortalecer una educación más segura, inclusiva y resiliente en Bolivia.
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