Inclusión educativa: aprender juntas y juntos sin dejar a nadie atrás

La inclusión educativa no empieza cuando una niña o un niño con discapacidad entra al aula. Empieza antes: cuando la familia cuenta con orientación, cuando un centro infantil identifica tempranamente una necesidad y cuando la escuela está preparada para responder a la diversidad sin separar ni excluir.

Entre 2022 y 2026, Tukuy Pacha y Save the Children desarrollaron en Cochabamba una experiencia que articuló centros infantiles, unidades educativas, familias, docentes, educadoras y actores municipales. El trabajo combinó detección temprana, acompañamiento a niñas y niños, fortalecimiento de capacidades, materiales accesibles, apoyos individualizados y articulación con servicios especializados.

En las aulas, el Diseño Plural para los Aprendizajes (DPA), incorporado en la normativa educativa boliviana, permitió avanzar de la idea de “adaptar después” hacia una planificación que considere desde el inicio distintas formas de aprender y participar. La sistematización recoge cambios en las prácticas pedagógicas, mayor flexibilidad en la planificación, uso de recursos multisensoriales, apoyos visuales y comunicacionales y distintas formas de responder a una actividad. Como resumió una maestra, estas prácticas ayudaron a que niñas y niños “se sintieran parte de la unidad educativa”.

Los cambios también alcanzaron a las familias, que avanzaron desde el temor o la sobreprotección hacia una mayor confianza en las capacidades de sus hijas e hijos y en la defensa de su derecho a la educación.

La experiencia deja un aprendizaje central: la inclusión no depende de una sola maestra, de una familia o de un apoyo especializado. Requiere corresponsabilidad entre educación, salud, protección, municipio y comunidad. Fortalecer esas capacidades y vínculos es lo que permite construir trayectorias educativas más inclusivas y sostenibles.