Cuando leer se convierte en una experiencia de toda la comunidad
Leer puede comenzar con un cuento, pero también con una conversación, una pregunta o una historia que una abuela recuerda y comparte. Desde esa mirada, los Clubes de Lectura Comunitarios de la estrategia Mi Comunidad Lee han convertido espacios de la zona sur de Cochabamba en lugares donde niñas y niños de 6 a 11 años leen por gusto, expresan lo que piensan y construyen aprendizajes junto a sus familias y su comunidad.
La propuesta combina lectura, juego, música, narración oral, audiocuentos y preguntas que acompañan los momentos antes, durante y después de leer. No busca únicamente mejorar la fluidez o la comprensión: también promueve pensamiento crítico, creatividad, habilidades sociales y participación infantil. Como señaló una madre durante la sistematización, “antes no le interesaba la lectura […] y ahora él se interesa. Le gusta leer”. La experiencia recoge además mayor seguridad para expresar ideas y emociones y mejores capacidades para relacionarse con sus pares.
El modelo se sostiene en una idea central: los aprendizajes fundamentales no son responsabilidad exclusiva de la escuela. Madres, padres y personas cuidadoras acompañan la lectura en casa; promotoras y promotores comunitarios facilitan los clubes; y las Organizaciones Territoriales de Base aportan espacios, gestión y liderazgo. Este proceso ha permitido que los clubes sean reconocidos como un servicio para la comunidad y que avance su apropiación local.
Esa corresponsabilidad abre una ruta de sostenibilidad. La movilización de las OTB ha contribuido a incorporar recursos para los clubes en la planificación municipal 2027. La experiencia muestra que fortalecer la lectura desde la comunidad no solo amplía oportunidades de aprendizaje: también instala capacidades y alianzas locales que pueden sostener y ampliar el modelo más allá de un proyecto.
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